bienal internacional de fotografia 2001











Qué es el progreso sino un pasado que se niega a encontrar olvido y le da por seguir avanzando siempre al ritmo que le indican los sones de su propia reinvención, es ejemplo de que somos una obsesión contrariada del pertenecer sin abandonarnos como individuos, como raza, como cultura o folklor.

Aceite y agua entre lo vigente y lo que ha caducad; el progreso es tema de debates febriles y discusiones encarnizadas entre nostálgicos quienes lo acusan de ser lobo con piel de oveja y emprendedores que lo consideran víctima del estancamiento crónico de nuestra sociedad, además de ser señalado por ambos bandos como depredador sistemático de lo que ya en esta vida moderna solo nos sirve para no olvidar. El Progreso se disfraza de ambiguo para seguir tejiendo el manto de lo que nos depara el porvenir.

Aquella figura futurista de la trasnacional que se yergue entre pirámides ancestrales arruinando la admiración nostálgica de los turistas que se buscan a si mismos, hartos del hielo de la modernidad que "sin embargo" está allí para el beneplácito de los pobladores auténticos del lugar, quienes tienen el legítimo derecho de ejercer su capacidad de compra con absoluta comodidad y sin la obligación de viajar grandes distancias. Ha sido ya tema de golpes, injurias y jaloneos que se repiten cada vez de forma mas frecuente en esta actualidad descarnada a la cual le da lo mismo el ¨quièn¨ pues lo que le importa en realidad es el ¨cuanto ha de costar¨

Al mismo tiempo ave y raíz, contraste eterno de lo que fue y lo que será nuestros pueblos y ciudades hechos de cristal y acero emergen sobre las ruinas de lodo y cañabrava condenándolas a no tener segunda oportunidad, sin embargo aunque amuralladas siguen siendo libres gracias al fuego que forja día a día los rieles de este ferrocarril llamado `vida` que no para y va pitando para integrarnos sin remedio a la sociedad la cual a pesar de buscar en el pasado su propia identidad no se detiene procurando no convertirse nunca en estatua de sal que aunque infinita no logrará ir ya nunca detrás del latido de su propio corazón.

Cómo lograr entender al progreso, si la sola palabra tiene la cualidad natural de poner en alerta sensorial a la mayoría de nosotros, tan acostumbrados a guardar fidelidades por las costumbres y respeto de nuestras tradiciones ancestrales, producto de creencias fuertemente arraigadas en nuestra alma. Cómo comprender que el progreso intenta ser un pasado que se reinventa en todo momento, luchando por evolucionar, yendo siempre al frente, aunque a veces lo haga de forma inclemente y atropellada al ritmo de la vida actual, modelo de vida esmerado en borrar aquello que nos caracteriza como individuos de culturas distintas, de nuestra identidad.

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