La Imagen
La Imagen
Schelling dice que: si el artista reconoce la mirada y la esencia de la idea que allí está, creadora, y la hace surgir, entonces hace del individuo un mundo en sí, una especie, un arquetipo eterno.

Quien ha captado la esencia no puede tener la rudeza y la severidad en la forma, pues ella es la condición de la vida. La naturaleza, que en perfección final se manifiesta como la más alta dulzura, la vemos en todos los casos particulares tender a la determinación, y ante todo y sobre todo, a la rudeza, a la excesiva reserva de la vida.
De la misma manera que la creación entera es una obra de la más alta exteriorización, así el artista debe ante todo saber abstraerse de sí mismo, descender a los detalles, no escatimar el sacrificio de su personalidad ni los esfuerzos penosos para hacerse maestro de la forma.

Es la imagen la que nos revela la realidad, y cuantas veces nos hemos detenido a observar tantas imágenes que se suscitan ante nuestros ojos, ¿como entenderlas, como vivinciarlas...?
El arte, el mito, la religión, el conocimiento, todos viven en mundos especiales de imágenes, que no sólo reflejan lo empíricamente dado, sino más bien lo producen de acuerdo con un principio independiente.
Cada una de estas funciones del espíritu humano crea sus propias formas simbólicas y estas formas tienen el mismo rango como productos del espíritu humano, ninguna de estas formas puede ser simplemente reducida a las otras o derivarse de ellas; cada una muestra un modo especial de ver las cosas, en el cual y por el cual constituye su propio aspecto de realidad.
Las imágenes una vez creadas son eternas, pero mucho dependen de nuestra habilidad para crearlas y de su resistencia.
Las imágenes se pueden formular en dos registros: idealistas donde la realidad es pura; y empiristas donde la realidad es simplemente el mundo de imágenes construidas por la mente, imágenes concretas, tangibles, visibles. El creador visual elabora imágenes, que son las imágenes de su realidad, siempre cambiantes, verdaderas y reales mientras estén en uso.
El artista debe crear ahora nuevas imágenes, imágenes de un nuevo mundo posible, en un mundo posible en esta era de transformación científica.
El creador constructivo, ha encontrado los medios y métodos para crear imágenes nuevas y comunicarlas como manifestaciones emocionales de nuestra experiencia diaria, una imagen constructiva es una visión plástica que provoca en nosotros las fuerzas necesarias y los deseos para realzar la vida, para afirmarla y coadyudar a su mayor desarrollo. Es una planteamiento, reflexión de su contemporaneidad, es una pregunta abierta a multiples interpretaciones.
La invención de la imagen como arquetipo universal
Unos 15 mil años antes de nosotros, el homo sapiens inventó la imagen. Toda la comunicación que había existido antes que él, en el mundo de los homínidos -4millones de años-habría desaparecido sin dejar rastro. Los ecos del tambor, las señales de humo y los sonidos del habla, que ya existían antes del sapiens, se evaporaron para siempre.
Pero con la invención de la imagen, la comunicación se hizo realmente trascendente.
Dejó su naturaleza intangible y efímera. Dejó de ser un acto que se disuelve en el tiempo visual o sonoro, y adquirió una nueva naturaleza material. Se convirtió en un mensaje estable y duradero, que desafiaría al tiempo para hacerse transible a las generaciones venideras.
La imagen fue el principio del arte, el fresco, la pintura, la escultura, el grabado, el vitral...y hoy hace 160 años, la fotografía y el cine o el video, la holografía, la imagen digital, la imagen virtual, imagenes que se multiplican hasta el infinito en todas sus inagotables versiones y aplicaciones en cada etapa del desarrollo técnico y cultural.
Quien ha captado la esencia no puede tener la rudeza y la severidad en la forma, pues ella es la condición de la vida. La naturaleza, que en perfección final se manifiesta como la más alta dulzura, la vemos en todos los casos particulares tender a la determinación, y ante todo y sobre todo, a la rudeza, a la excesiva reserva de la vida.
De la misma manera que la creación entera es una obra de la más alta exteriorización, así el artista debe ante todo saber abstraerse de sí mismo, descender a los detalles, no escatimar el sacrificio de su personalidad ni los esfuerzos penosos para hacerse maestro de la forma.
Es la imagen la que nos revela la realidad, y cuantas veces nos hemos detenido a observar tantas imágenes que se suscitan ante nuestros ojos, ¿como entenderlas, como vivinciarlas...?
El arte, el mito, la religión, el conocimiento, todos viven en mundos especiales de imágenes, que no sólo reflejan lo empíricamente dado, sino más bien lo producen de acuerdo con un principio independiente.
Cada una de estas funciones del espíritu humano crea sus propias formas simbólicas y estas formas tienen el mismo rango como productos del espíritu humano, ninguna de estas formas puede ser simplemente reducida a las otras o derivarse de ellas; cada una muestra un modo especial de ver las cosas, en el cual y por el cual constituye su propio aspecto de realidad.
Las imágenes una vez creadas son eternas, pero mucho dependen de nuestra habilidad para crearlas y de su resistencia.
Las imágenes se pueden formular en dos registros: idealistas donde la realidad es pura; y empiristas donde la realidad es simplemente el mundo de imágenes construidas por la mente, imágenes concretas, tangibles, visibles. El creador visual elabora imágenes, que son las imágenes de su realidad, siempre cambiantes, verdaderas y reales mientras estén en uso.
El artista debe crear ahora nuevas imágenes, imágenes de un nuevo mundo posible, en un mundo posible en esta era de transformación científica.
El creador constructivo, ha encontrado los medios y métodos para crear imágenes nuevas y comunicarlas como manifestaciones emocionales de nuestra experiencia diaria, una imagen constructiva es una visión plástica que provoca en nosotros las fuerzas necesarias y los deseos para realzar la vida, para afirmarla y coadyudar a su mayor desarrollo. Es una planteamiento, reflexión de su contemporaneidad, es una pregunta abierta a multiples interpretaciones.
La invención de la imagen como arquetipo universal
Unos 15 mil años antes de nosotros, el homo sapiens inventó la imagen. Toda la comunicación que había existido antes que él, en el mundo de los homínidos -4millones de años-habría desaparecido sin dejar rastro. Los ecos del tambor, las señales de humo y los sonidos del habla, que ya existían antes del sapiens, se evaporaron para siempre.
Pero con la invención de la imagen, la comunicación se hizo realmente trascendente.
Dejó su naturaleza intangible y efímera. Dejó de ser un acto que se disuelve en el tiempo visual o sonoro, y adquirió una nueva naturaleza material. Se convirtió en un mensaje estable y duradero, que desafiaría al tiempo para hacerse transible a las generaciones venideras.
La imagen fue el principio del arte, el fresco, la pintura, la escultura, el grabado, el vitral...y hoy hace 160 años, la fotografía y el cine o el video, la holografía, la imagen digital, la imagen virtual, imagenes que se multiplican hasta el infinito en todas sus inagotables versiones y aplicaciones en cada etapa del desarrollo técnico y cultural.
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