In media vita in morte sumus

In media vita in morte sumus
La muerte yace en el corazón de nuestra vida.

Lejos, muy lejos estoy de ser lo que muchos quisieran que fuera; ya no puedo separar ese otro que existe y dicta mis acciones, si bien en un principio la búsqueda por la verdad era mi pasión, hoy, cansado de estar sumergido en un mundo lleno de incertidumbre; tan sólo he llegado al comienzo otra vez. El punto de origen donde primitivamente permanezco, agobiado por un mundo positivista que busca insistentemente en llegar a la verdad; un mundo adorador de imágenes y falsos ídolos que confortan el alma de sus fieles; seudociencias primigenias basadas en un misticismo equivalente al mítico mundo prehistórico. Lleno de alucinaciones y pócimas mágicas que dan felicidad a los asiduos consumidores. Falsos profetas y sacerdotes charlatanes que practican la alquimia por alcanzar la divinidad del ser: la felicidad. Ideologías que no han muerto, han logrado trascender los umbrales del tiempo, han trasgredido la muerte y continúan aquí, dictando el actuar de muchos.

Levantan palacios y sinagogas, templos y tumbas para llegar a sus Dioses, dioses que pueden ser uno o todos. Dioses que existen sólo en el imaginario colectivo. Divinidades que han marcado el rumbo de la vida de los humanos. Una vida llena de dolor como sus arquetipos cristianizados.

Católicos, musulmanes, islamitas, escépticos...cualquiera que sea, son repeticiones del pasado, esquemas que se repiten y se pronuncian como la fe de un pueblo para alcanzar la gloria y esplendor de un devenir ausentico e inevitable.

En honor a ellos hemos levantado monumentos, hemos creado imágenes, construcciones que corresponden al azar y coincidencia del tiempo; misterios y enigmas, profundas oquedades abismales que narran la historia, historias llenas de interpretaciones que vacilan en el error. Lo verdaderamente manifiesto, es la existencia de todo ello, si son reales o no, nadie lo sabrá, como a la postre, nosotros...Sí, su astucia les permitió sobrevivir, con ingenio y gnosis, con sabiduría temprana y visualización remota ante lo infatigable: la eternidad.

Partieron de un origen, un punto en el cosmos, quizás el primer elemento, el primer símbolo que desató al hombre a enunciarse como el dueño del mundo; cuando hubieron controlado sus pasiones tormentosas, sus pesares primitivos, sus compulsiones, sus necesidades expresivas capaces de llevarlos a la creación de imponentes construcciones o ingeniosos útiles que les hizo más fácil sus vidas. Buscando sin buscar, explorando sin explorar, la tierra.

El destino-si él existe-los llevó a experimentar nuevas formas, novedosas técnicas de prueba y error, ¿cuánto tiempo hubo que transcurrir para todo esto? ¿qué en sus mentes ocurría? quizás lo mismo que hoy les mortifica a la gente en sus trabajos, buscando nuevas formas de sobrevivir en un mundo cosmopolita y postmoderno, qué nos hace pensar que las cosas han cambiado; quizás ahora todo es más complejo, pero en esencia sigue igual.

Vasijas adornadas, armas sofisticadas, arquitecturas resistentes, templos de adoración, castigos divinos, expresiones plásticas en las cavernas ahora en las calles para que sean vistas; después de todo la imagen se creó para ser vista y admirada, que comunique un mensaje, una idea, un sentimiento...

Vivientes seres que luchan por sobrevivir en el peligro de la selva, o en las caóticas ciudades, llenas de feroces fieras y bestias que buscan alimento para poblar sus territorios y expanderse como las migraciones sedentarias en busca de lugares paradisíacos, que prometen ser tierras fértiles para la realización de sus sueños. Colonias de hombres que parten a las labores, dejando a la familia en casa para regresar trayendo el sustento vital que hoy nos rige.

Conjuntos armados que protegen los territorios amurallados por radares y avanzados sistemas de tecnología, custodiando y regulando la entrada y salida de sus pobladores: ciudadanos destacados o transito rutinario. Comerciantes que viajan miles de millas en busca de nuevas rutas de comercio en los caminos rurales de la modernidad digital.

¿Qué ha cambiado? Monarcas, emperadores, faraones, sacerdotes, jefes de tribu o gobernantes; todos actuando a capricho de sus dioses, el dios que vive dentro de ellos y que es imposible callar.

Amores, traiciones, muertes, guerras, desestabilidad, economías, riquezas...Héroes, dioses, ídolos...
...Avance de la ciencia, tecnologías, medicamentos, drogas...

La humanidad, aunque viva en el espacio sideral, a miles de años de nuestra era, con una inimaginable e inefable tecnología, parece que inevitablemente seguirá igual: llena de bandidos, emperadores que ansían tener el poder, héroes que buscaran la libertad e igualdad de los pueblos, luchando por sus ideales que los reafirman como seres y que les da la trascendencia, construyendo monumentales edificaciones-ahora en el cosmos-como muestra de su existencia-, y quizás de la tierra solo queden ruinas como huella imperecedera de los que ahí habitaron, como las ruinas del pasado hoy: construcciones de piedra labrada, esculpida, tallada o encimada. Mañana es probable que la materia cambie, nuevos elementos sustituirán a los anteriores, quizás más resistentes, quizás mas duraderos, quizás traídos de los rincones de la expansión del universo, inexplicable para algunos, obvio para otros...lo que seguirá siendo un enigma es el motivo, el impulso que los conduce a la acción, el verdadero por qué de aquello; como seres individuales y únicos, quizás buscan su identidad: el ser diferentes, es pensar diferente. Ellos serán los pobladores de ciudades, serán textos para ser leídos, serán ruinas; pero hoy, son rastros de los que ahí una vez habitaron, no son símbolo de destrucción, son símbolo de vida, vida pasada que hoy yace en silencio, enmudecida ante el paso atónito de las manecillas del tiempo, un tiempo, que no esta en las manos del reloj...sino en la arena, en la perpetua caída del tiempo, con un flujo inexorable, marcando la consumación el ciclo humano con la muerte.




Juan Carlos Ceballos
Primer Otoño del 2000

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