La Mirada
La mirada
Recuerdo una cita de Emmanuel Levinas, quizas la menos apropiada, pero si una de las mas bellas...
Huella perdida en una huella, menos que nada en la huella de un exceso(huella de si misma posiblemente máscara; en un vacio posiblemente nada o forma pura de la sencibilidad), el rostro del projimo me obsesiona mediante esa miseria. Me mira, todo en él me mira, nada me es indiferente. Nada es más imperativo que este abandono en el vacio de espacio, huella del infinito que pasa sin poder entrar allí, donde se vacia el rostro como huella de una usencia, como piel a jirones; en la duplicidad de la belleza está el extraño tropo de una presencia que es la sombra de sí misma, de un ser que anacrónicamente se recoge en su huella.
Otra cita sobre la mirada la extraje de un subcapitulo de una novela de creación personal, inspirado en la realización de una serie de fotografias de nombre:la mirada que mira a la mirada que mira la mirada; quizas porque el personaje de la serie fotografica me intrigó con honda intensidad y superior pasion; en su mirada inefable encontré lo que nunca antes habia descubierto:
Mirada...
Qué extraña mirada, parece un olvido de la alborada, el castaño claro de tu ser, la levedad de tu cuerpo y la pesadez hacen más profunda tu mirada, tus labios sobre mi rostro dejan escapar un grito silencioso, ¡que bello gesto!, tu peso reposa sobre el mio, envueltos en sabanas de aire, danzando en el vacio, mirandonos en la oscuridad de la luz, percibo tu calor. Mis pupilas se deslizan sobre el suave tono de tu tez, intento tocar tu voz, pero...
...qué extraña sensación de recordar lo que no ha pasado, perdidos en otro tiempo, aislados y en silencio bullicioso. Lo recuerdo muy bien, esta grabado en mi espíritu, la sensación de tus ojos tocandome, el silencio gritando, aplacando las voces; vibrando en el interior del vacio pleno, tu mirada vive hoy en mi, ha quedado atrapada en la jaula de mi alma, ha quedado por siempre reverberando en las paredes de mi existencia. Como ecos los gritos del silencio envueltos en lo incierto, se diluyen en mi sangre, en lo vital, soltando un sonido, que es el rumor del aliento. El aliento de tu mirada tocando mi cuerpo.
Mis ojos tocan cada poro en tu piel, miro y ella tropieza con la mirada del otro ser, ella me mira y yo la miro...Me hundo en tu mirada tratando de profundizar y encontrar algo en ella. Mirada misterio de tus vidas. Estrellas que con el paso del tiempo apagan su luz para volverse hacía sí mismas; iluminan como el magma, el interior de la gruta; implosionan para volverse polvo cósmico y orbitar de nuevo para formar otras estrellas...
Es en tu mirada, el gesto de todo tu ser, todo tu rostro me mira, ¡y eso es lo que admiro y me asombra!.
Son tus ojos los que miran la mirada que mira a la mirada que mira, y así , ambos corroboramos nuestra existencia: dualidad. La mirada es la imagen esencial, es la conexión, es el vértice; es la mirada que descubre y comprueba la existencia. Descubrirte es descubrirme, la mirada es la aceptación y negación de la vida. Es tu mirada un mar fosco, y en las crestas de las Nereidas tintinean campanitas de cristal, destellan con la luz platinada de Ixchel, es ella quien mira también la mirada de los ojos de mi barco; pero su mirada es débil como aliento de ave, que sólo alcanza a escudriñar la superficie de tu mar. Las profundidades de tu ser siguen siendo un misterio, inalcanzable, intocable. Es tu mirada el espejo donde me reflejo, pero en caso contrario a Alicia, no logro entrar en él. Es la mirada a veces mi espejo, a veces oscuro, a veces platinado, a veces roto.
Existen fuerzas extrañas y ajenas que provocan tempestad en tu mirar, es Ixchel, culpable de la tormenta en tus ojos, es ella cómplice del poder de la mirada: mata, fascina, fulmina, seduce...
¡ Hombre libre, siempre amaré el mar!
El mar es tu espejo, tu contemplas tu alma
En el desarrollo infinito de su oleaje,
Y tu mente no es abismo menos amargo.
...Ambos sois tenebrosos y discretos:
Hombre, nadie ha sondeado el fondo de tus abismos, Oh mar, nadie conoce tus riquezas íntimas.
Tan celoso sois de guardar vuestros
secretos.
Baudelaire.
Tu mirada es como el mar, cambiante y reverberante, reflejo a la vez de las profundidades submarinas y del cielo.
Veo tu mirada y descubro un misterio que me atrae inevitablemente pero...¿qué es lo que ven tus ojos?
En la distancia te miro, en silencio, y volteas y miras mi mirada, ambos quedamos al descubierto, has visto que te veo, la mirada es revelación.
Mi mirada te toca, sigue cada parte de ti, pero regresa a tu mirada, tratando de entrar en ti, develar el misterio de tu mirada, eso que no se qué, que me dicen tus ojos...Ahí me quedo sin poder entrar. La mirada es limite, no puedo entrar, esgrimen nuestras miradas en el espacio, en el tiempo y en la eternidad.
Es tu mirada sol astro y luna, futuro y pasado; es tu mirada expresión del presente sin dimensiones, lo simultaneo destruyendo lo manifiesto.
La manera como tocas con tu mirada los objetos, como irradian sobre las cosas esa luz que como faro, que en la noche descubre, en la oscuridad, aquello que permanece oculto en las sombras. Esa iridiscencia, ese tintineo de tu mirada, es la que me cautiva. Esa mirada silenciosa que se confunde con tu respirar, que ahora me ve y no mira a nadie. Es tu mirada la que penetra en el fondo de mi lente para arrancarme, de un certero golpe sarraceno, mi atención.
Es tu mirada mi salida al cosmos, en ella divago como barco en alta mar, a merced de las olas y el viento. Es tu mirada veneno de víbora, es tu mirada lo más cercano a la locura, es tu mirada luz, naciendo dentro de ti.
Recuerdo una cita de Emmanuel Levinas, quizas la menos apropiada, pero si una de las mas bellas...
Huella perdida en una huella, menos que nada en la huella de un exceso(huella de si misma posiblemente máscara; en un vacio posiblemente nada o forma pura de la sencibilidad), el rostro del projimo me obsesiona mediante esa miseria. Me mira, todo en él me mira, nada me es indiferente. Nada es más imperativo que este abandono en el vacio de espacio, huella del infinito que pasa sin poder entrar allí, donde se vacia el rostro como huella de una usencia, como piel a jirones; en la duplicidad de la belleza está el extraño tropo de una presencia que es la sombra de sí misma, de un ser que anacrónicamente se recoge en su huella.
Otra cita sobre la mirada la extraje de un subcapitulo de una novela de creación personal, inspirado en la realización de una serie de fotografias de nombre:la mirada que mira a la mirada que mira la mirada; quizas porque el personaje de la serie fotografica me intrigó con honda intensidad y superior pasion; en su mirada inefable encontré lo que nunca antes habia descubierto:
Mirada...
Qué extraña mirada, parece un olvido de la alborada, el castaño claro de tu ser, la levedad de tu cuerpo y la pesadez hacen más profunda tu mirada, tus labios sobre mi rostro dejan escapar un grito silencioso, ¡que bello gesto!, tu peso reposa sobre el mio, envueltos en sabanas de aire, danzando en el vacio, mirandonos en la oscuridad de la luz, percibo tu calor. Mis pupilas se deslizan sobre el suave tono de tu tez, intento tocar tu voz, pero...
...qué extraña sensación de recordar lo que no ha pasado, perdidos en otro tiempo, aislados y en silencio bullicioso. Lo recuerdo muy bien, esta grabado en mi espíritu, la sensación de tus ojos tocandome, el silencio gritando, aplacando las voces; vibrando en el interior del vacio pleno, tu mirada vive hoy en mi, ha quedado atrapada en la jaula de mi alma, ha quedado por siempre reverberando en las paredes de mi existencia. Como ecos los gritos del silencio envueltos en lo incierto, se diluyen en mi sangre, en lo vital, soltando un sonido, que es el rumor del aliento. El aliento de tu mirada tocando mi cuerpo.
Mis ojos tocan cada poro en tu piel, miro y ella tropieza con la mirada del otro ser, ella me mira y yo la miro...Me hundo en tu mirada tratando de profundizar y encontrar algo en ella. Mirada misterio de tus vidas. Estrellas que con el paso del tiempo apagan su luz para volverse hacía sí mismas; iluminan como el magma, el interior de la gruta; implosionan para volverse polvo cósmico y orbitar de nuevo para formar otras estrellas...
Es en tu mirada, el gesto de todo tu ser, todo tu rostro me mira, ¡y eso es lo que admiro y me asombra!.
Son tus ojos los que miran la mirada que mira a la mirada que mira, y así , ambos corroboramos nuestra existencia: dualidad. La mirada es la imagen esencial, es la conexión, es el vértice; es la mirada que descubre y comprueba la existencia. Descubrirte es descubrirme, la mirada es la aceptación y negación de la vida. Es tu mirada un mar fosco, y en las crestas de las Nereidas tintinean campanitas de cristal, destellan con la luz platinada de Ixchel, es ella quien mira también la mirada de los ojos de mi barco; pero su mirada es débil como aliento de ave, que sólo alcanza a escudriñar la superficie de tu mar. Las profundidades de tu ser siguen siendo un misterio, inalcanzable, intocable. Es tu mirada el espejo donde me reflejo, pero en caso contrario a Alicia, no logro entrar en él. Es la mirada a veces mi espejo, a veces oscuro, a veces platinado, a veces roto.
Existen fuerzas extrañas y ajenas que provocan tempestad en tu mirar, es Ixchel, culpable de la tormenta en tus ojos, es ella cómplice del poder de la mirada: mata, fascina, fulmina, seduce...
¡ Hombre libre, siempre amaré el mar!
El mar es tu espejo, tu contemplas tu alma
En el desarrollo infinito de su oleaje,
Y tu mente no es abismo menos amargo.
...Ambos sois tenebrosos y discretos:
Hombre, nadie ha sondeado el fondo de tus abismos, Oh mar, nadie conoce tus riquezas íntimas.
Tan celoso sois de guardar vuestros
secretos.
Baudelaire.
Tu mirada es como el mar, cambiante y reverberante, reflejo a la vez de las profundidades submarinas y del cielo.
Veo tu mirada y descubro un misterio que me atrae inevitablemente pero...¿qué es lo que ven tus ojos?
En la distancia te miro, en silencio, y volteas y miras mi mirada, ambos quedamos al descubierto, has visto que te veo, la mirada es revelación.
Mi mirada te toca, sigue cada parte de ti, pero regresa a tu mirada, tratando de entrar en ti, develar el misterio de tu mirada, eso que no se qué, que me dicen tus ojos...Ahí me quedo sin poder entrar. La mirada es limite, no puedo entrar, esgrimen nuestras miradas en el espacio, en el tiempo y en la eternidad.
Es tu mirada sol astro y luna, futuro y pasado; es tu mirada expresión del presente sin dimensiones, lo simultaneo destruyendo lo manifiesto.
La manera como tocas con tu mirada los objetos, como irradian sobre las cosas esa luz que como faro, que en la noche descubre, en la oscuridad, aquello que permanece oculto en las sombras. Esa iridiscencia, ese tintineo de tu mirada, es la que me cautiva. Esa mirada silenciosa que se confunde con tu respirar, que ahora me ve y no mira a nadie. Es tu mirada la que penetra en el fondo de mi lente para arrancarme, de un certero golpe sarraceno, mi atención.
Es tu mirada mi salida al cosmos, en ella divago como barco en alta mar, a merced de las olas y el viento. Es tu mirada veneno de víbora, es tu mirada lo más cercano a la locura, es tu mirada luz, naciendo dentro de ti.
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